He perdido la cuenta de las veces que he visitado Sevilla. La primera vez fue hace años, escapada romántica con mi pareja. Luego vinieron los viajes de trabajo, esos que aprovechas para alargar un día más «porque total, ya que estoy aquí…». Y después, cuando llegaron los niños, descubrí que Sevilla con peques es otro mundo completamente distinto. Igualmente maravilloso.
Y aquí sigo, volviendo. Porque Sevilla es de esas ciudades que nunca se agotan.
Cada vez que vuelvo descubro algo nuevo: un patio escondido que no había visto, una taberna donde las croquetas te cambian la vida, una callejuela con macetas rebosantes de geranios que juraría que antes no existía. Pero si hay algo que siempre, siempre ha sido el punto culminante de cada viaje, es la gastronomía. Ir de tapas en Sevilla no es comer: es vivir.
Si estás buscando qué ver en Sevilla, quédate. Te cuento todo lo que he aprendido en estos años de volver una y otra vez a la ciudad que huele a azahar y sabe a salmorejo.
Los imprescindibles que ver en Sevilla
Mira, la primera vez que visité Sevilla hice lo que hace todo el mundo. Lista de monumentos, check, check, check. Catedral, Alcázar, Plaza de España, foto, siguiente. Estaba tan obsesionada con «verlo todo» que casi me pierdo lo mejor.
Fue en el tercer o cuarto viaje cuando aprendí a parar. A sentarme en una plaza sin más plan que ver pasar la vida. A perderme por callejuelas estrechas llenas de macetas, con la ropa tendida en los balcones y el olor a guiso saliendo de alguna ventana. Ahí es cuando Sevilla te atrapa de verdad.
Pero bueno, los monumentos también merecen la pena. Y mucho.
1. La Catedral de Sevilla y la Giralda: Donde entiendes la palabra «grandeza»
La primera vez que entré en la Catedral de Sevilla me quedé literalmente con la boca abierta. Y mira que había visto catedrales. Pero esta… esta es la mayor catedral gótica del mundo. Más grande que Notre Dame, más grande que la de Milán.
Hay una frase que supuestamente dijeron los sevillanos cuando decidieron construirla en el siglo XV: «Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieren labrada nos tengan por locos». Pues lo consiguieron.
Lo que más me fascina de la Catedral:
- Bajo sus cimientos hay restos romanos y visigodos que descubrieron en excavaciones del siglo XX
- El Patio de los Naranjos tiene un cocodrilo de madera colgado cuyo origen nadie termina de explicar
- La tumba de Cristóbal Colón está aquí (aunque hay debate sobre si son realmente sus restos)
Y luego está la Giralda. Lo que más me gusta de esta torre es su doble identidad: la parte de abajo fue el alminar de una mezquita almohade del siglo XII, y los cristianos añadieron la parte de arriba después. Dos culturas, una torre. Ah, y no tiene escaleras sino rampas, porque los muecines subían a caballo. Hoy puedes subirla tú y las vistas son imprescindibles.
🎫 Consejo práctico: Ve a primera hora o última de la tarde para evitar colas. Consulta horarios en la web oficial de la Catedral de Sevilla

2. El Real Alcázar: El lugar donde siempre vuelvo
Si solo pudieras visitar un sitio en Sevilla, te diría que este. Pero no porque sea el más famoso o el más fotografiado, sino porque cada vez que vuelvo descubro algo nuevo.
La primera vez me impactó la arquitectura mudéjar, esos azulejos imposibles, los arcos que parecen de encaje. La segunda vez me fijé en los jardines, en cómo el sonido del agua te persigue por todas partes. Con los niños descubrí que hay pavos reales sueltos y que puedes pasar horas viéndoles desplegar las plumas. Cada visita, una capa nueva.
¿Por qué es tan especial el Alcázar?
- Es uno de los palacios reales más antiguos de Europa que sigue en uso (la familia real lo utiliza cuando visita Sevilla)
- Lo construyeron los moros en el siglo XI y lo reformaron los cristianos después
- Es el ejemplo perfecto de arte mudéjar: artesanos musulmanes trabajando para reyes cristianos
- Si eres fan de Juego de Tronos, reconocerás los Jardines del Agua de Dorne
El Patio de las Doncellas tiene una historia oscura: se dice que los gobernantes musulmanes exigían cien doncellas vírgenes cada año como tributo. Pasear por ahí sabiendo eso pone los pelos de punta.
🎫 Importante: Las entradas se agotan rápido, sobre todo en temporada alta. Compra con antelación en el sitio oficial del Real Alcázar

3. Plaza de España: La que nunca defrauda
Da igual cuántas veces la hayas visto en fotos: cuando llegas a la Plaza de España en persona, se te escapa un «wow». Es espectacular. Se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929 y su creador, el arquitecto Aníbal González, dejó aquí su alma.
Literalmente. Frente a la plaza hay una escultura que lo representa, y tiene un secreto precioso: bajo la gabardina sobresalen tres manitas de bebé. El año que se entregó la escultura, los tres artistas que la crearon fueron padres y quisieron homenajear a sus hijos así, en secreto.
Hay otro detalle aún más bonito: si miras la escultura desde atrás, verás un agujero a la altura del corazón. Si miras a través de él, encuadras perfectamente la Giralda. Un guiño al amor del arquitecto por su ciudad.
Qué hacer en la Plaza de España:
- Buscar el banco de tu provincia entre los 48 que representan a cada una
- Alquilar una barca de remos para pasear por el canal (a los niños les encanta, a los adultos también)
- Sentarte simplemente a observar la luz cambiando sobre los azulejos

4. Las Setas de Sevilla: Cuando el futuro y el pasado se abrazan
Reconozco que la primera vez que vi fotos de Las Setas pensé: «¿Eso qué es?». Una estructura de madera futurista en pleno casco histórico parecía un despropósito. Pero cuando estás allí arriba, al atardecer, viendo la Giralda y los tejados centenarios teñirse de naranja… lo entiendes.
Es la estructura de madera más grande del mundo, y debajo hay restos arqueológicos romanos y moriscos. Sevilla en estado puro: capas y capas de historia.
El mejor momento para ir: Al atardecer. Sube a la pasarela panorámica y quédate hasta que la ciudad se encienda.

5. Barrio de Santa Cruz: Donde perderse es el plan
Este barrio es el motivo por el que siempre llevo zapato cómodo a Sevilla. La antigua judería es un laberinto de callejuelas tan estrechas que a veces tienes que girar de lado para pasar. Y eso es exactamente lo que lo hace mágico.
Aquí es donde Sevilla me conquistó del todo. No en los monumentos grandes, sino en estas calles con macetas rebosantes de geranios, balcones con ropa tendida, patios que entrevas al pasar y te dejan con ganas de asomarte. El Callejón del Beso tiene los balcones tan juntos que dos personas pueden besarse sin moverse de su ventana. Romanticismo en estado puro.
Mis rincones favoritos de Santa Cruz:
- Callejón del Agua: por aquí paseaban escritores románticos como Washington Irving
- Jardines de Murillo: glorietas con fuentes y bancos de cerámica perfectos para descansar
- Las tiendas de dulces conventuales: compras a través de un torno giratorio, como hace siglos
Consejo: Olvídate del mapa. Los mejores descubrimientos aquí son los que no planeas.

6. Triana: El barrio que tiene alma propia
Cruzar el Puente de Triana es como entrar en otro mundo. Este barrio, cuna del flamenco, tiene un carácter que no encuentras en ningún otro sitio. Aquí nacieron toreros, cantaores y artistas que marcaron la cultura española.
Lo que más me gusta de Triana es que sigue siendo auténtico. No está tan turistificado como el centro y puedes tapear donde tapean los locales. El Mercado de Triana, por cierto, se levanta sobre el antiguo cuartel de la Inquisición. Donde hoy compras gambas frescas, hace siglos se celebraban autos de fe.
Imprescindible: Ver el atardecer desde la Calle Betis, con la Torre del Oro y la Giralda reflejándose en el Guadalquivir. Es, posiblemente, una de las vistas más bonitas de España. Y no exagero.

Ir de tapas en Sevilla: Mi parte favorita (con diferencia)
Vale, llegamos a lo importante. Porque si te soy sincera, la gastronomía es lo que me hace volver a Sevilla una y otra vez. Puedo ver la Catedral cincuenta veces, pero lo que realmente me pone en marcha es saber que voy a ir de tapas.
Ir de tapas en Sevilla no es simplemente comer. Es un ritual. Es una filosofía de vida. Es entrar en un bar abarrotado donde no cabe un alfiler, pedir en la barra mientras te codeas con medio barrio, probar dos cosas, y saltar al siguiente. Repetir hasta que no puedas más.
Y la gente… ay, la gente. Esto es algo que siempre me pasa en Andalucía: la amabilidad es otra. El camarero que te recomienda «lo que está entrando hoy fresquito», el señor de al lado que te dice que pruebes las espinacas con garbanzos que aquí las bordan, la conversación improvisada con desconocidos que acaban pareciendo amigos de toda la vida. Eso no lo encuentras en todas partes.
He perdido la cuenta de las veces que he visitado Sevilla. La primera vez fue hace años, escapada romántica con mi pareja. Luego vinieron los viajes de trabajo, esos que aprovechas para alargar un día más «porque total, ya que estoy aquí…». Y después, cuando llegaron los niños, descubrí que Sevilla con peques es otro mundo completamente distinto. Igualmente maravilloso.
Y aquí sigo, volviendo. Porque Sevilla es de esas ciudades que nunca se agotan.
Cada vez que vuelvo descubro algo nuevo: un patio escondido que no había visto, una taberna donde las croquetas te cambian la vida, una callejuela con macetas rebosantes de geranios que juraría que antes no existía. Pero si hay algo que siempre, siempre ha sido el punto culminante de cada viaje, es la gastronomía. Ir de tapas en Sevilla no es comer: es vivir.
Si estás buscando qué ver en Sevilla, quédate. Te cuento todo lo que he aprendido en estos años de volver una y otra vez a la ciudad que huele a azahar y sabe a salmorejo.
Los imprescindibles que ver en Sevilla
Mira, la primera vez que visité Sevilla hice lo que hace todo el mundo. Lista de monumentos, check, check, check. Catedral, Alcázar, Plaza de España, foto, siguiente. Estaba tan obsesionada con «verlo todo» que casi me pierdo lo mejor.
Fue en el tercer o cuarto viaje cuando aprendí a parar. A sentarme en una plaza sin más plan que ver pasar la vida. A perderme por callejuelas estrechas llenas de macetas, con la ropa tendida en los balcones y el olor a guiso saliendo de alguna ventana. Ahí es cuando Sevilla te atrapa de verdad.
Pero bueno, los monumentos también merecen la pena. Y mucho.
1. La Catedral de Sevilla y la Giralda: Donde entiendes la palabra «grandeza»
La primera vez que entré en la Catedral de Sevilla me quedé literalmente con la boca abierta. Y mira que había visto catedrales. Pero esta… esta es la mayor catedral gótica del mundo. Más grande que Notre Dame, más grande que la de Milán.
Hay una frase que supuestamente dijeron los sevillanos cuando decidieron construirla en el siglo XV: «Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieren labrada nos tengan por locos». Pues lo consiguieron.
Lo que más me fascina de la Catedral:
- Bajo sus cimientos hay restos romanos y visigodos que descubrieron en excavaciones del siglo XX
- El Patio de los Naranjos tiene un cocodrilo de madera colgado cuyo origen nadie termina de explicar
- La tumba de Cristóbal Colón está aquí (aunque hay debate sobre si son realmente sus restos)
Y luego está la Giralda. Lo que más me gusta de esta torre es su doble identidad: la parte de abajo fue el alminar de una mezquita almohade del siglo XII, y los cristianos añadieron la parte de arriba después. Dos culturas, una torre. Ah, y no tiene escaleras sino rampas, porque los muecines subían a caballo. Hoy puedes subirla tú y las vistas son imprescindibles.
🎫 Consejo práctico: Ve a primera hora o última de la tarde para evitar colas. Consulta horarios en la web oficial de la Catedral de Sevilla

2. El Real Alcázar: El lugar donde siempre vuelvo
Si solo pudieras visitar un sitio en Sevilla, te diría que este. Pero no porque sea el más famoso o el más fotografiado, sino porque cada vez que vuelvo descubro algo nuevo.
La primera vez me impactó la arquitectura mudéjar, esos azulejos imposibles, los arcos que parecen de encaje. La segunda vez me fijé en los jardines, en cómo el sonido del agua te persigue por todas partes. Con los niños descubrí que hay pavos reales sueltos y que puedes pasar horas viéndoles desplegar las plumas. Cada visita, una capa nueva.
¿Por qué es tan especial el Alcázar?
- Es uno de los palacios reales más antiguos de Europa que sigue en uso (la familia real lo utiliza cuando visita Sevilla)
- Lo construyeron los moros en el siglo XI y lo reformaron los cristianos después
- Es el ejemplo perfecto de arte mudéjar: artesanos musulmanes trabajando para reyes cristianos
- Si eres fan de Juego de Tronos, reconocerás los Jardines del Agua de Dorne
El Patio de las Doncellas tiene una historia oscura: se dice que los gobernantes musulmanes exigían cien doncellas vírgenes cada año como tributo. Pasear por ahí sabiendo eso pone los pelos de punta.
🎫 Importante: Las entradas se agotan rápido, sobre todo en temporada alta. Compra con antelación en el sitio oficial del Real Alcázar

3. Plaza de España: La que nunca defrauda
Da igual cuántas veces la hayas visto en fotos: cuando llegas a la Plaza de España en persona, se te escapa un «wow». Es espectacular. Se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929 y su creador, el arquitecto Aníbal González, dejó aquí su alma.
Literalmente. Frente a la plaza hay una escultura que lo representa, y tiene un secreto precioso: bajo la gabardina sobresalen tres manitas de bebé. El año que se entregó la escultura, los tres artistas que la crearon fueron padres y quisieron homenajear a sus hijos así, en secreto.
Hay otro detalle aún más bonito: si miras la escultura desde atrás, verás un agujero a la altura del corazón. Si miras a través de él, encuadras perfectamente la Giralda. Un guiño al amor del arquitecto por su ciudad.
Qué hacer en la Plaza de España:
- Buscar el banco de tu provincia entre los 48 que representan a cada una
- Alquilar una barca de remos para pasear por el canal (a los niños les encanta, a los adultos también)
- Sentarte simplemente a observar la luz cambiando sobre los azulejos

4. Las Setas de Sevilla: Cuando el futuro y el pasado se abrazan
Reconozco que la primera vez que vi fotos de Las Setas pensé: «¿Eso qué es?». Una estructura de madera futurista en pleno casco histórico parecía un despropósito. Pero cuando estás allí arriba, al atardecer, viendo la Giralda y los tejados centenarios teñirse de naranja… lo entiendes.
Es la estructura de madera más grande del mundo, y debajo hay restos arqueológicos romanos y moriscos. Sevilla en estado puro: capas y capas de historia.
El mejor momento para ir: Al atardecer. Sube a la pasarela panorámica y quédate hasta que la ciudad se encienda.

5. Barrio de Santa Cruz: Donde perderse es el plan
Este barrio es el motivo por el que siempre llevo zapato cómodo a Sevilla. La antigua judería es un laberinto de callejuelas tan estrechas que a veces tienes que girar de lado para pasar. Y eso es exactamente lo que lo hace mágico.
Aquí es donde Sevilla me conquistó del todo. No en los monumentos grandes, sino en estas calles con macetas rebosantes de geranios, balcones con ropa tendida, patios que entrevas al pasar y te dejan con ganas de asomarte. El Callejón del Beso tiene los balcones tan juntos que dos personas pueden besarse sin moverse de su ventana. Romanticismo en estado puro.
Mis rincones favoritos de Santa Cruz:
- Callejón del Agua: por aquí paseaban escritores románticos como Washington Irving
- Jardines de Murillo: glorietas con fuentes y bancos de cerámica perfectos para descansar
- Las tiendas de dulces conventuales: compras a través de un torno giratorio, como hace siglos
Consejo: Olvídate del mapa. Los mejores descubrimientos aquí son los que no planeas.

6. Triana: El barrio que tiene alma propia
Cruzar el Puente de Triana es como entrar en otro mundo. Este barrio, cuna del flamenco, tiene un carácter que no encuentras en ningún otro sitio. Aquí nacieron toreros, cantaores y artistas que marcaron la cultura española.
Lo que más me gusta de Triana es que sigue siendo auténtico. No está tan turistificado como el centro y puedes tapear donde tapean los locales. El Mercado de Triana, por cierto, se levanta sobre el antiguo cuartel de la Inquisición. Donde hoy compras gambas frescas, hace siglos se celebraban autos de fe.
Imprescindible: Ver el atardecer desde la Calle Betis, con la Torre del Oro y la Giralda reflejándose en el Guadalquivir. Es, posiblemente, una de las vistas más bonitas de España. Y no exagero.

Ir de tapas en Sevilla: Mi parte favorita (con diferencia)
Vale, llegamos a lo importante. Porque si te soy sincera, la gastronomía es lo que me hace volver a Sevilla una y otra vez. Puedo ver la Catedral cincuenta veces, pero lo que realmente me pone en marcha es saber que voy a ir de tapas.
Ir de tapas en Sevilla no es simplemente comer. Es un ritual. Es una filosofía de vida. Es entrar en un bar abarrotado donde no cabe un alfiler, pedir en la barra mientras te codeas con medio barrio, probar dos cosas, y saltar al siguiente. Repetir hasta que no puedas más.
Y la gente… ay, la gente. Esto es algo que siempre me pasa en Andalucía: la amabilidad es otra. El camarero que te recomienda «lo que está entrando hoy fresquito», el señor de al lado que te dice que pruebes las espinacas con garbanzos que aquí las bordan, la conversación improvisada con desconocidos que acaban pareciendo amigos de toda la vida. Eso no lo encuentras en todas partes.
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Mis tapas favoritas en Sevilla
Después de tantas visitas, tengo mis clásicos. Los que pido siempre, da igual el bar:
| Tapa | Por qué me encanta |
|---|---|
| Carrillada ibérica | Se deshace en la boca. Literalmente. |
| Pavías de bacalao | Crujientes por fuera, jugosas por dentro. Adictivas. |
| Espinacas con garbanzos | El plato humilde que te reconcilia con la vida |
| Salmorejo | Más espeso que el gazpacho, con su jamón y huevo duro. Perfección. |
| Montadito de pringá | Todo lo bueno del cocido en un bocado |
| Pescaíto frito | Tiene que ser recién hecho, calentito, con su limón |
| Solomillo al whisky | Un clásico sevillano que no falla |
| Flamenquín | Rollito de lomo con jamón, empanado y frito. Pecado mortal delicioso. |
Cómo ir de tapas como un local
Las reglas no escritas del tapeo sevillano:
- No te quedes en un solo bar. La gracia está en ir saltando: dos tapas aquí, otras dos allá, y así.
- Pide en la barra. Es más auténtico (y a veces más barato).
- Pregunta qué tienen hoy. Las mejores tapas no están en la carta, están en lo que ha entrado fresco.
- Acompaña con manzanilla, fino o tinto de verano. Según la época y tu estado de ánimo.
- No tengas prisa. El tapeo es lento. Disfrútalo.
Mis zonas favoritas para tapear
Triana — El tapeo más auténtico. Menos turistas, más sabor local. El Mercado de Triana es oro puro para comer bien.
La Alfalfa — El corazón del tapeo del centro. Bares con barra de mármol gastada, camareros que te conocen y parroquianos de toda la vida.
Alameda de Hércules — Ambiente más joven y alternativo. Perfecto para empezar la noche.
Calle Betis — Si quieres tapear con vistas al río y la Giralda de fondo.
El ambiente que me enamora
Pero es que no son solo las tapas. Es todo lo que las rodea. Es entrar en un bar con los jamones colgando del techo, los azulejos en las paredes, el ruido de conversaciones superpuestas, el olor a fritura y a guiso. Es esa sensación de vida que tienen los bares sevillanos.
Me acuerdo de una vez, viaje de trabajo, cenando sola en la barra de un bar de Triana. El camarero me preguntó de dónde era, empezamos a hablar, y acabé charlando con él y con dos señores que estaban al lado sobre los mejores sitios para comer en el barrio. Me apuntaron nombres en una servilleta. Eso es Sevilla.
Las calles estrechas con sus macetas, la ropa tendida entre balcones, las plazas donde los niños juegan mientras los mayores toman el fresco… Es un ambiente que solo encuentras en Andalucía. Y Sevilla lo tiene multiplicado por mil.

Qué ver en Sevilla con niños: Una ciudad diferente
Cuando nacieron mis hijos, pensé que mis viajes a Sevilla cambiarían para peor. Qué equivocada estaba.
Sevilla con niños es otra experiencia completamente distinta, pero igual de maravillosa. Descubrí parques que no sabía que existían, atracciones que había ignorado, y la alegría de ver a mis peques flipando con cosas que a mí ya no me sorprendían. Ver Sevilla a través de sus ojos me la devolvió nueva.
El Parque de María Luisa: Nuestro lugar favorito
Este parque es probablemente donde más tiempo hemos pasado en familia en Sevilla. Es enorme, lleno de rincones, con pavos reales paseando libremente, patos en los estanques, y esa sombra bendita que en verano es oro puro.
Lo que más les gusta a mis hijos:
- Alquilar los cochecitos a pedales y recorrer los caminos
- Dar de comer a las palomas en la Plaza de América (cuidado, que se te suben a la cabeza)
- Buscar pavos reales y esperar a que abran la cola
- Las barcas de la Plaza de España — esto es lo TOP, nunca se cansan
Mi truco: Llevamos picnic y comemos en alguna glorieta con bancos de cerámica mientras ellos corretean. Descansamos nosotros, se desfogan ellos. Todos contentos.
El Acuario de Sevilla: Salvación en días de calor
Con más de 7.000 animales marinos, el Acuario tiene un hilo conductor perfecto para niños: la vuelta al mundo de Magallanes. Cada sala es un ecosistema diferente de los que atravesó la expedición.
Por qué funciona tan bien con niños:
- Tiburones, tortugas, rayas… Todo lo que les fascina
- Rutas temáticas pensadas para ellos
- Aire acondicionado (en verano sevillano, esto es un argumento de peso)
- Restaurante dentro para cuando el hambre ataca
Más planes que funcionan con niños
| Plan | Por qué les gusta | Edad ideal |
|---|---|---|
| Barcas en Plaza de España | Remar, mojarse un poco, sentirse aventureros | Todas |
| Casa de la Ciencia | Experimentos, planetario, tocar cosas | +4 años |
| Paseo en barco por el Guadalquivir | ¡Un barco! ¡De verdad! | Todas |
| Isla Mágica | Parque temático ambientado en el descubrimiento de América | +4 años |
| Subir a Las Setas | Las vistas les impresionan | +5 años |
Consejos de madre
- Evita las horas centrales en verano. El calor es brutal. Monumentos por la mañana temprano, siesta/piscina al mediodía, parque al atardecer.
- La Plaza de España es perfecta: Espacio para correr, barcas, palomas, fuentes… Les entretiene durante horas.
- Lleva agua y snacks siempre. Las colas y los paseos largos con niños hambrientos son una combinación explosiva.
- Busca alojamiento con piscina si es verano. Merece cada euro extra.
Sevilla romántica: Qué ver en Sevilla en pareja
Mi primera vez en Sevilla fue una escapada romántica. Y aunque después he vuelto de mil formas diferentes, sigo pensando que Sevilla es una de las ciudades más románticas de España.
Hay algo en sus callejuelas estrechas, en los patios llenos de flores, en cómo la luz del atardecer lo tiñe todo de dorado… que invita a caminar despacio, de la mano, sin más plan que dejarse llevar.
Lo que hicimos mi pareja y yo (y repetiría mil veces)
Atardecer en la Calle Betis
Sentarnos en un banco a ver caer el sol, con el Guadalquivir delante, la Torre del Oro brillando y la Giralda recortada contra el cielo rosa. No dijimos nada durante un buen rato. No hacía falta. Momento perfecto.
Perdernos por Santa Cruz de noche
Cuando las callejuelas se vacían de turistas y solo quedan las farolas, el olor a jazmín y alguna guitarra sonando a lo lejos. Es puro romanticismo.
Cena con vistas a la Giralda
Cenamos en una terraza de la Plaza Virgen de los Reyes, con la torre iluminada justo enfrente. Comida normalita, pero el escenario… inolvidable.
Tapeo lento por Triana
Sin prisa, bar a bar, compartiendo platos, hablando de todo y de nada. El tapeo en pareja tiene algo especial.
Planes románticos que recomiendo
Paseo en coche de caballos
Sí, es turístico. Sí, es cursi. Y sí, merece la pena. El traqueteo sobre el empedrado, el paseo por monumentos iluminados, la sensación de que el tiempo se detiene… Hazlo de noche para el efecto completo.
Hammam Al Ándalus
Los baños árabes de Sevilla ocupan un palacio del siglo XII. Piscinas a diferentes temperaturas, masajes con aceites, ambiente de las mil y una noches. Terminas en su terraza con vistas a la Giralda. Relax total.
💆 Reserva tu experiencia: Hammam Al Ándalus Sevilla
Flamenco íntimo
Un tablao pequeño donde sientes los tacones vibrar en el suelo. La Casa del Flamenco, en un patio con azulejos antiguos del barrio de Santa Cruz, es perfecto para esto.
La Glorieta de Bécquer
En el Parque de María Luisa, este monumento al poeta del Romanticismo tiene tres figuras que representan el amor que llega, el poseído y el perdido. Un lugar para sentarse juntos a no hacer nada más que estar.
Qué hacer en Sevilla con amigos: Diversión garantizada
Sevilla con amigos es fiesta asegurada. La ciudad tiene ese ambiente festivo donde la vida se vive en la calle, las terrazas siempre están llenas, y el plan de «una cervecita» acaba siendo una noche épica sin que sepas muy bien cómo.
El plan perfecto con tu grupo
1. Ruta de tapas (obvio)
Ya te he contado mi amor por el tapeo, pero con amigos es aún mejor. Podéis ir probando cosas diferentes, compartir, debatir cuál es la mejor croqueta de Sevilla… La Alameda de Hércules tiene ambiente joven, la Alfalfa es más clásica, Triana es la más auténtica.
2. Bar Garlochí: La experiencia más loca
Este bar merece mención especial. Está escondido en una callejuela del barrio de la Alfalfa y la decoración es… única: imaginería de Semana Santa por todas partes, vírgenes, santos, cirios, y de fondo suenan marchas procesionales. La especialidad es la «Sangre de Cristo», un combinado rojo servido en copa de cáliz.
Es kitsch, es barroco, es completamente surrealista. Perfecto para empezar una noche diferente.
3. Flamenco en Triana
Olvídate de los espectáculos para turistas. En Triana hay peñas flamencas donde la gente del barrio se junta a cantar porque le sale del alma. El ambiente es otro nivel.
4. Copas con vistas en Las Setas
Subir a la pasarela de noche, ver Sevilla iluminada, y luego bajar a las terrazas de la Plaza de la Encarnación. Plan redondo.
5. Kayak por el Guadalquivir
Si vuestro grupo es activo, alquilar kayaks mola mucho. Veis la ciudad desde otra perspectiva y termináis con cerveza fría en alguna terraza del paseo marítimo.
10 curiosidades de Sevilla que casi nadie conoce
Después de tantas visitas, he ido recopilando historias que me han contado locales, guías, y camareros charlatanes. Aquí van mis favoritas:
- El misterio del NO8DO — El escudo de Sevilla parece un jeroglífico, pero el 8 es una madeja de lana. Se lee «No-madeja-do» = «No me ha dejado». Homenaje a la lealtad hacia Alfonso X.
- 25.000 naranjos — Sevilla tiene más naranjos que ninguna otra ciudad del mundo. Según una antigua creencia china, plantar uno traía felicidad.
- La Torre de la Plata olvidada — A 200 metros de la Torre del Oro existe su «hermana», unida antiguamente por una muralla. Casi nadie la visita.
- El cocodrilo de la Catedral — En el Patio de los Naranjos cuelga una réplica. La leyenda dice que fue regalo del sultán de Egipto a Alfonso X.
- Columnas romanas escondidas — En Santa Cruz hay tres columnas de 15 metros de la antigua Hispalis. Una sexta se rompió cuando Pedro I intentó llevársela al Alcázar.
- El Cristo del Cachorro — El escultor presenció la muerte de un gitano apuñalado y capturó su expresión de agonía en la talla. Es una de las imágenes más veneradas de Semana Santa.
- El Guadalquivir fluía en tres brazos — Antes de canalizarse, el río se dividía al atravesar la ciudad. De ahí viene el nombre Triana.
- 8 km de documentos en el Archivo de Indias — 80 millones de páginas manuscritas. Las cartas originales de Colón están ahí.
- El Callejón del Infierno — Un pintoresco callejón de Santa Cruz fue el camino de los condenados de la Inquisición.
- Las manitas en la estatua de Aníbal González — Tres manitas de bebé escondidas bajo la gabardina, homenaje de los escultores a sus hijos recién nacidos.
Mejor época para visitar Sevilla
| Época | Temperatura | Mi opinión |
|---|---|---|
| Primavera (marzo-mayo) | 20-28°C | Azahar en flor, Feria, Semana Santa. Preciosa pero masificada y cara. |
| Otoño (octubre-noviembre) | 18-25°C | Mi favorita. Menos turistas, luz dorada, temperatura perfecta. |
| Invierno (diciembre-febrero) | 10-18°C | Tranquila, barata, con belenes preciosos. |
| Verano (junio-septiembre) | +40°C | Solo para valientes. El calor es BRUTAL. |
Mi recomendación: Si puedes elegir, otoño. Puedes caminar sin derretirte, tapear en terrazas sin agobios, y la ciudad tiene esa luz dorada que lo hace todo más bonito.
Por qué siempre vuelvo a Sevilla
Podría darte una lista de razones lógicas: los monumentos, la historia, la arquitectura. Y todo eso es verdad. Pero lo que me hace volver, lo que realmente me engancha, es algo más difícil de explicar.
Es el ambiente. Es esa sensación de que la vida aquí se vive de otra manera, más lenta, más en la calle, más compartida. Es entrar en un bar y que el de al lado te dé conversación como si te conociera de toda la vida. Es la gente maja que encuentras en cada esquina, esa amabilidad andaluza que no es postureo, que es de verdad.
Es pasear por callejuelas estrechas llenas de macetas, con los geranios cayendo de los balcones y el olor a jazmín mezclándose con el de las tapas del bar de la esquina. Es sentarte en una terraza sin más plan que ver pasar la vida. Es descubrir, en la décima visita, un patio escondido que no habías visto nunca.
Y son las tapas. Siempre las tapas. Porque ir de tapas en Sevilla es una de las mejores experiencias gastronómicas que puedes vivir. Así, sin exagerar.
Vayas con quien vayas —en pareja, con amigos, con niños, sola—, Sevilla siempre te da más de lo que esperas. Y cuando vuelves a casa, te das cuenta de que una parte de ti se ha quedado allí.
Por eso siempre vuelvo.
¿Y tú? ¿Has estado en Sevilla? ¿Tienes algún bar de tapas favorito que deba conocer? Cuéntamelo en comentarios, que siempre estoy buscando excusas para volver.
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Mis tapas favoritas en Sevilla
Después de tantas visitas, tengo mis clásicos. Los que pido siempre, da igual el bar:
| Tapa | Por qué me encanta |
|---|---|
| Carrillada ibérica | Se deshace en la boca. Literalmente. |
| Pavías de bacalao | Crujientes por fuera, jugosas por dentro. Adictivas. |
| Espinacas con garbanzos | El plato humilde que te reconcilia con la vida |
| Salmorejo | Más espeso que el gazpacho, con su jamón y huevo duro. Perfección. |
| Montadito de pringá | Todo lo bueno del cocido en un bocado |
| Pescaíto frito | Tiene que ser recién hecho, calentito, con su limón |
| Solomillo al whisky | Un clásico sevillano que no falla |
| Flamenquín | Rollito de lomo con jamón, empanado y frito. Pecado mortal delicioso. |
Cómo ir de tapas como un local
Las reglas no escritas del tapeo sevillano:
- No te quedes en un solo bar. La gracia está en ir saltando: dos tapas aquí, otras dos allá, y así.
- Pide en la barra. Es más auténtico (y a veces más barato).
- Pregunta qué tienen hoy. Las mejores tapas no están en la carta, están en lo que ha entrado fresco.
- Acompaña con manzanilla, fino o tinto de verano. Según la época y tu estado de ánimo.
- No tengas prisa. El tapeo es lento. Disfrútalo.
Mis zonas favoritas para tapear
Triana — El tapeo más auténtico. Menos turistas, más sabor local. El Mercado de Triana es oro puro para comer bien.
La Alfalfa — El corazón del tapeo del centro. Bares con barra de mármol gastada, camareros que te conocen y parroquianos de toda la vida.
Alameda de Hércules — Ambiente más joven y alternativo. Perfecto para empezar la noche.
Calle Betis — Si quieres tapear con vistas al río y la Giralda de fondo.
El ambiente que me enamora
Pero es que no son solo las tapas. Es todo lo que las rodea. Es entrar en un bar con los jamones colgando del techo, los azulejos en las paredes, el ruido de conversaciones superpuestas, el olor a fritura y a guiso. Es esa sensación de vida que tienen los bares sevillanos.
Me acuerdo de una vez, viaje de trabajo, cenando sola en la barra de un bar de Triana. El camarero me preguntó de dónde era, empezamos a hablar, y acabé charlando con él y con dos señores que estaban al lado sobre los mejores sitios para comer en el barrio. Me apuntaron nombres en una servilleta. Eso es Sevilla.
Las calles estrechas con sus macetas, la ropa tendida entre balcones, las plazas donde los niños juegan mientras los mayores toman el fresco… Es un ambiente que solo encuentras en Andalucía. Y Sevilla lo tiene multiplicado por mil.

Qué ver en Sevilla con niños: Una ciudad diferente
Cuando nacieron mis hijos, pensé que mis viajes a Sevilla cambiarían para peor. Qué equivocada estaba.
Sevilla con niños es otra experiencia completamente distinta, pero igual de maravillosa. Descubrí parques que no sabía que existían, atracciones que había ignorado, y la alegría de ver a mis peques flipando con cosas que a mí ya no me sorprendían. Ver Sevilla a través de sus ojos me la devolvió nueva.
El Parque de María Luisa: Nuestro lugar favorito
Este parque es probablemente donde más tiempo hemos pasado en familia en Sevilla. Es enorme, lleno de rincones, con pavos reales paseando libremente, patos en los estanques, y esa sombra bendita que en verano es oro puro.
Lo que más les gusta a mis hijos:
- Alquilar los cochecitos a pedales y recorrer los caminos
- Dar de comer a las palomas en la Plaza de América (cuidado, que se te suben a la cabeza)
- Buscar pavos reales y esperar a que abran la cola
- Las barcas de la Plaza de España — esto es lo TOP, nunca se cansan
Mi truco: Llevamos picnic y comemos en alguna glorieta con bancos de cerámica mientras ellos corretean. Descansamos nosotros, se desfogan ellos. Todos contentos.
El Acuario de Sevilla: Salvación en días de calor
Con más de 7.000 animales marinos, el Acuario tiene un hilo conductor perfecto para niños: la vuelta al mundo de Magallanes. Cada sala es un ecosistema diferente de los que atravesó la expedición.
Por qué funciona tan bien con niños:
- Tiburones, tortugas, rayas… Todo lo que les fascina
- Rutas temáticas pensadas para ellos
- Aire acondicionado (en verano sevillano, esto es un argumento de peso)
- Restaurante dentro para cuando el hambre ataca
Más planes que funcionan con niños
| Plan | Por qué les gusta | Edad ideal |
|---|---|---|
| Barcas en Plaza de España | Remar, mojarse un poco, sentirse aventureros | Todas |
| Casa de la Ciencia | Experimentos, planetario, tocar cosas | +4 años |
| Paseo en barco por el Guadalquivir | ¡Un barco! ¡De verdad! | Todas |
| Isla Mágica | Parque temático ambientado en el descubrimiento de América | +4 años |
| Subir a Las Setas | Las vistas les impresionan | +5 años |
Consejos de madre
- Evita las horas centrales en verano. El calor es brutal. Monumentos por la mañana temprano, siesta/piscina al mediodía, parque al atardecer.
- La Plaza de España es perfecta: Espacio para correr, barcas, palomas, fuentes… Les entretiene durante horas.
- Lleva agua y snacks siempre. Las colas y los paseos largos con niños hambrientos son una combinación explosiva.
- Busca alojamiento con piscina si es verano. Merece cada euro extra.
Sevilla romántica: Qué ver en Sevilla en pareja
Mi primera vez en Sevilla fue una escapada romántica. Y aunque después he vuelto de mil formas diferentes, sigo pensando que Sevilla es una de las ciudades más románticas de España.
Hay algo en sus callejuelas estrechas, en los patios llenos de flores, en cómo la luz del atardecer lo tiñe todo de dorado… que invita a caminar despacio, de la mano, sin más plan que dejarse llevar.
Lo que hicimos mi pareja y yo (y repetiría mil veces)
Atardecer en la Calle Betis
Sentarnos en un banco a ver caer el sol, con el Guadalquivir delante, la Torre del Oro brillando y la Giralda recortada contra el cielo rosa. No dijimos nada durante un buen rato. No hacía falta. Momento perfecto.
Perdernos por Santa Cruz de noche
Cuando las callejuelas se vacían de turistas y solo quedan las farolas, el olor a jazmín y alguna guitarra sonando a lo lejos. Es puro romanticismo.
Cena con vistas a la Giralda
Cenamos en una terraza de la Plaza Virgen de los Reyes, con la torre iluminada justo enfrente. Comida normalita, pero el escenario… inolvidable.
Tapeo lento por Triana
Sin prisa, bar a bar, compartiendo platos, hablando de todo y de nada. El tapeo en pareja tiene algo especial.
Planes románticos que recomiendo
Paseo en coche de caballos
Sí, es turístico. Sí, es cursi. Y sí, merece la pena. El traqueteo sobre el empedrado, el paseo por monumentos iluminados, la sensación de que el tiempo se detiene… Hazlo de noche para el efecto completo.
Hammam Al Ándalus
Los baños árabes de Sevilla ocupan un palacio del siglo XII. Piscinas a diferentes temperaturas, masajes con aceites, ambiente de las mil y una noches. Terminas en su terraza con vistas a la Giralda. Relax total.
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Flamenco íntimo
Un tablao pequeño donde sientes los tacones vibrar en el suelo. La Casa del Flamenco, en un patio con azulejos antiguos del barrio de Santa Cruz, es perfecto para esto.
La Glorieta de Bécquer
En el Parque de María Luisa, este monumento al poeta del Romanticismo tiene tres figuras que representan el amor que llega, el poseído y el perdido. Un lugar para sentarse juntos a no hacer nada más que estar.
Qué hacer en Sevilla con amigos: Diversión garantizada
Sevilla con amigos es fiesta asegurada. La ciudad tiene ese ambiente festivo donde la vida se vive en la calle, las terrazas siempre están llenas, y el plan de «una cervecita» acaba siendo una noche épica sin que sepas muy bien cómo.
El plan perfecto con tu grupo
1. Ruta de tapas (obvio)
Ya te he contado mi amor por el tapeo, pero con amigos es aún mejor. Podéis ir probando cosas diferentes, compartir, debatir cuál es la mejor croqueta de Sevilla… La Alameda de Hércules tiene ambiente joven, la Alfalfa es más clásica, Triana es la más auténtica.
2. Bar Garlochí: La experiencia más loca
Este bar merece mención especial. Está escondido en una callejuela del barrio de la Alfalfa y la decoración es… única: imaginería de Semana Santa por todas partes, vírgenes, santos, cirios, y de fondo suenan marchas procesionales. La especialidad es la «Sangre de Cristo», un combinado rojo servido en copa de cáliz.
Es kitsch, es barroco, es completamente surrealista. Perfecto para empezar una noche diferente.
3. Flamenco en Triana
Olvídate de los espectáculos para turistas. En Triana hay peñas flamencas donde la gente del barrio se junta a cantar porque le sale del alma. El ambiente es otro nivel.
4. Copas con vistas en Las Setas
Subir a la pasarela de noche, ver Sevilla iluminada, y luego bajar a las terrazas de la Plaza de la Encarnación. Plan redondo.
5. Kayak por el Guadalquivir
Si vuestro grupo es activo, alquilar kayaks mola mucho. Veis la ciudad desde otra perspectiva y termináis con cerveza fría en alguna terraza del paseo marítimo.
10 curiosidades de Sevilla que casi nadie conoce
Después de tantas visitas, he ido recopilando historias que me han contado locales, guías, y camareros charlatanes. Aquí van mis favoritas:
- El misterio del NO8DO — El escudo de Sevilla parece un jeroglífico, pero el 8 es una madeja de lana. Se lee «No-madeja-do» = «No me ha dejado». Homenaje a la lealtad hacia Alfonso X.
- 25.000 naranjos — Sevilla tiene más naranjos que ninguna otra ciudad del mundo. Según una antigua creencia china, plantar uno traía felicidad.
- La Torre de la Plata olvidada — A 200 metros de la Torre del Oro existe su «hermana», unida antiguamente por una muralla. Casi nadie la visita.
- El cocodrilo de la Catedral — En el Patio de los Naranjos cuelga una réplica. La leyenda dice que fue regalo del sultán de Egipto a Alfonso X.
- Columnas romanas escondidas — En Santa Cruz hay tres columnas de 15 metros de la antigua Hispalis. Una sexta se rompió cuando Pedro I intentó llevársela al Alcázar.
- El Cristo del Cachorro — El escultor presenció la muerte de un gitano apuñalado y capturó su expresión de agonía en la talla. Es una de las imágenes más veneradas de Semana Santa.
- El Guadalquivir fluía en tres brazos — Antes de canalizarse, el río se dividía al atravesar la ciudad. De ahí viene el nombre Triana.
- 8 km de documentos en el Archivo de Indias — 80 millones de páginas manuscritas. Las cartas originales de Colón están ahí.
- El Callejón del Infierno — Un pintoresco callejón de Santa Cruz fue el camino de los condenados de la Inquisición.
- Las manitas en la estatua de Aníbal González — Tres manitas de bebé escondidas bajo la gabardina, homenaje de los escultores a sus hijos recién nacidos.
Mejor época para visitar Sevilla
| Época | Temperatura | Mi opinión |
|---|---|---|
| Primavera (marzo-mayo) | 20-28°C | Azahar en flor, Feria, Semana Santa. Preciosa pero masificada y cara. |
| Otoño (octubre-noviembre) | 18-25°C | Mi favorita. Menos turistas, luz dorada, temperatura perfecta. |
| Invierno (diciembre-febrero) | 10-18°C | Tranquila, barata, con belenes preciosos. |
| Verano (junio-septiembre) | +40°C | Solo para valientes. El calor es BRUTAL. |
Mi recomendación: Si puedes elegir, otoño. Puedes caminar sin derretirte, tapear en terrazas sin agobios, y la ciudad tiene esa luz dorada que lo hace todo más bonito.
Por qué siempre vuelvo a Sevilla
Podría darte una lista de razones lógicas: los monumentos, la historia, la arquitectura. Y todo eso es verdad. Pero lo que me hace volver, lo que realmente me engancha, es algo más difícil de explicar.
Es el ambiente. Es esa sensación de que la vida aquí se vive de otra manera, más lenta, más en la calle, más compartida. Es entrar en un bar y que el de al lado te dé conversación como si te conociera de toda la vida. Es la gente maja que encuentras en cada esquina, esa amabilidad andaluza que no es postureo, que es de verdad.
Es pasear por callejuelas estrechas llenas de macetas, con los geranios cayendo de los balcones y el olor a jazmín mezclándose con el de las tapas del bar de la esquina. Es sentarte en una terraza sin más plan que ver pasar la vida. Es descubrir, en la décima visita, un patio escondido que no habías visto nunca.
Y son las tapas. Siempre las tapas. Porque ir de tapas en Sevilla es una de las mejores experiencias gastronómicas que puedes vivir. Así, sin exagerar.
Vayas con quien vayas —en pareja, con amigos, con niños, sola—, Sevilla siempre te da más de lo que esperas. Y cuando vuelves a casa, te das cuenta de que una parte de ti se ha quedado allí.
Por eso siempre vuelvo.
¿Y tú? ¿Has estado en Sevilla? ¿Tienes algún bar de tapas favorito que deba conocer? Cuéntamelo en comentarios, que siempre estoy buscando excusas para volver.
Sevilla
Positives
- Gastronomía
- Patrimonio
- Cultura y Gentes
Negatives
- Calor en verano
Breakdown
- Gastronomía 5.0/5
- Patrimonio 5.0/5
- Comodidad para moverse 4.9/5

