Hay restaurantes a los que vas con expectativas y hay restaurantes que las superan. Tatau Bistró pertenece a la segunda categoría, y lo digo con el convencimiento de quien acaba de sentarse a su mesa y todavía tiene la experiencia muy fresca en la memoria.
Situado en la Plaza Luis López Allué de Huesca, uno de los espacios más bonitos y señoriales del casco histórico de la ciudad, Tatau es el proyecto personal de Tonino Valiente, un cocinero que lleva años demostrando que la alta cocina puede —y debe— tener raíces muy concretas. Las suyas están clavadas en la provincia de Huesca: en sus valles, en sus granjas, en sus productores de toda la vida.
Una estrella Michelin y un Sol Repsol que no huelen a pretensión, sino a ternasco, a colmenillas y a aceite de Loscertales. Eso es Tatau.
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El sitio: la Plaza López, el corazón de Huesca
Tatau se encuentra en la Plaza Luis López Allué, que en Huesca todo el mundo llama simplemente la Plaza del Mercado — y no es casual: hasta 1976 era exactamente eso, el mercado central de la ciudad. La plaza lleva el nombre de Luis María López Allué, escritor, periodista y alcalde de Huesca durante unos meses en 1894, y está delimitada por edificios de cuatro pisos con soportales en arcos de medio punto que le dan esa uniformidad y simetría tan característica de las plazas aragonesas bien conservadas.

Pero si hay algo que convierte este rincón en uno de los más especiales de Huesca, es lo que convive en sus apenas doscientos metros cuadrados de historia. Enfrente de Tatau, presidiendo la plaza, está Ultramarinos La Confianza: fundada en 1871 por un comerciante francés llamado Hilario Vallier, es la tienda de ultramarinos en activo más antigua de España — y muy posiblemente de Europa. Su interior es un museo que sigue funcionando como tienda: estanterías de madera originales, suelo de baldosas hidráulicas, mostrador del siglo XIX y un techo decorado con pinturas del pintor oscense León Abadías. Ha sobrevivido a todo, incluida la Guerra Civil, sin cerrar un solo día. Está reconocida como Patrimonio Histórico Comercial de la Humanidad y en 2023 recibió la distinción al Mérito Turístico del Gobierno de Aragón. Si vas a comer a Tatau, entra antes a La Confianza aunque sea a comprar un caramelo — lo merecen y tú también.

A apenas 70 metros de la plaza, tirando hacia la Travesía de las Cortes, está el Monasterio de San Pedro el Viejo, un templo románico del siglo XII declarado Monumento Nacional en 1885 y considerado uno de los ejemplos más importantes del románico aragonés. En su interior reposan los restos de dos reyes de Aragón: Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje. Su claustro, con capiteles esculpidos con escenas bíblicas y mitológicas, es una maravilla.

Y desde la plaza, a pocos minutos a pie, llegas al Coso — que en Huesca no es solo una calle, es casi una institución. El Coso rodea el perímetro de la antigua muralla medieval y es el eje comercial y social de la ciudad. Hay un dicho oscense que lo explica todo: «Hacer un coso en Huesca significa pasear, dejarse ver por el centro para que los demás te vean». Por el Coso encontrarás el Teatro Olimpia, el edificio de Correos, la iglesia de San Vicente el Real y el Casino Modernista de la Plaza de Navarra, uno de los edificios más elegantes de la ciudad. En definitiva: cenas en Tatau, tomas el vermut del día siguiente en la plaza y te paseas por el Coso. Eso es un plan de Huesca de los de verdad.

El menú degustación: un viaje por la provincia de Huesca
El menú degustación de Tatau —que llaman Du Jour— es un relato. No es una sucesión de platos: es una historia contada a través del producto oscense, con una estructura que va de lo ligero y fresco hacia lo más rotundo, y termina con una dulzura que no empalaga. Cuenta con aproximadamente 2,5 a 3 horas de duración, así que conviene ir sin prisa y disfrutar de cada pase con calma.

Empieza con bocados de bienvenida que ya dejan clara la intención: precisión técnica al servicio del sabor, sin artificios. La ceremonia del pan —con aceite de oliva verdeña de Loscertales, oliva muerta de Aragón, emulsión de yogur de Sieso con hierbas frescas y jamón York hecho en casa con queso Viello de Villanúa— es uno de esos momentos en los que te das cuenta de que esto no va a ser una comida normal.

A partir de ahí, el menú se despliega en una sucesión de platos que encadenan producto de la tierra con técnica depurada:
- Remolacha y garnacha: Un maridaje de tierra que funciona mejor de lo que uno espera.
- Ensaladita en contrastes de temporada con castañas de mazapán a su manera: Delicadeza y sorpresa en el mismo plato.
- Mar y montaña de gambita blanca de Arenys y ternasco de Aragón: El plato que resume en un bocado todo lo que Tatau quiere contar. Dos mundos que se encuentran y se entienden perfectamente.
- Alcachofa rellena y crujiente de latón: Producto de temporada trabajado con respeto y con criterio.
- Cocido aragonés en dos vuelcos: Sopa con sus sacramentos y ravioli de rustido y colmenillas. La cocina tradicional aragonesa reinventada sin traicionarse.
- Rodaballo al pilpil con semiconserva de tomate embotado: Técnica vasca, producto de mar, tomate de temporada. Impecable.
- Canetón de los Altos Pirineos asado y reposado con parfait al Oporto: El plato más rotundo del menú, con ese punto de carne de montaña que no se encuentra en ningún otro sitio.

Y el cierre dulce, que en Tatau no es un trámite sino una declaración de intenciones: fresas en escabeche con frutos rojos y hierbabuena, torrija con pasión y vainilla, y bocado de chocolate y avellanas. Tres postres que van de lo fresco a lo goloso sin que en ningún momento sientas que has comido de más.

Los platos que no olvidaré
Si tuviera que quedarme con tres momentos del menú, me quedaría con estos:
El mar y montaña de gambita y ternasco, porque en un solo bocado explica todo lo que puede dar de sí la cocina de producto cuando está bien ejecutada. La ceremonia del pan, porque convierte algo cotidiano en un rito que merece atención plena. Y el cocido aragonés en dos vuelcos, porque es un ejercicio brillante de cómo la tradición puede evolucionar sin perder su alma.
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Producto local como argumento gastronómico
Una de las cosas que más me gustó de Tatau —y que creo que lo diferencia de otros restaurantes de su nivel— es la coherencia absoluta en el uso del producto local. No es un guiño ni un marketing: es una filosofía que está en el ADN del restaurante desde que Tonino y Arantxa abrieron en 2012.
El aceite es de Loscertales. El queso es Viello de Villanúa. El ternasco es aragonés. Las colmenillas y el rustido son de aquí. El canetón viene de los Altos Pirineos. El yogur, de Sieso. Todo tiene nombre y apellido oscense, y eso se nota en el plato de una manera que ningún producto de importación puede replicar.
En un momento en el que la alta cocina a veces se desconecta de su territorio, Tonino Valiente hace exactamente lo contrario: ancla su propuesta en la tierra que le rodea y lo convierte en su mayor fortaleza.

¿Para quién es Tatau?
Tatau es, sin duda, un restaurante para ocasiones especiales. Una cena romántica, un aniversario, una celebración en familia de adultos, un cumpleaños que merece algo fuera de lo habitual. Es un sitio en el que la experiencia completa —el espacio, el menú, el ritmo, el servicio— está diseñada para que te quedes con un recuerdo imborrable.
No está orientado a niños: el formato de menú degustación largo, la duración y el ambiente hacen que sea una experiencia pensada para adultos que quieran disfrutar sin prisas.
El local sorprende al que llega con prejuicios sobre cómo debe ser un restaurante con estrella Michelin. Tatau tiene alma de gastrobar: una barra que rodea la cocina abierta donde puedes ver trabajar al equipo. Desenfadado, cercano, sin la rigidez de la alta cocina clásica. Rock & roll con producto de proximidad, lo llaman ellos — y es exactamente eso.
Información práctica: precio, horarios y reserva
Dirección: Calle Azara, s/n (Plaza Luis López Allué), 22001 Huesca
Web: tatau.es
Teléfono / WhatsApp: 639 505 356
Reservas: reservas@tatau.es
️ Google Maps: Ver en Google Maps
Horarios:
Martes a jueves: 14:00 – 18:00 (solo comidas)
Viernes y sábado: 14:00 – 18:00 y 20:30 en adelante (también cenas)
Domingo y lunes: cerrado
Precio del menú degustación: 98 € por persona (sin maridaje de vinos). Duración aproximada: 2,5 – 3 horas.
Reserva: Imprescindible y con antelación suficiente, especialmente en fin de semana. Puedes reservar directamente en su web o llamar/escribir por WhatsApp al 639 505 356. Si tienes un ticket regalo, comunícalo al hacer la reserva. Para reservas de última hora sin disponibilidad en web, llama directamente.
⚠️ Alergias e intolerancias: Avisa siempre con antelación escribiendo a reservas@tatau.es o por WhatsApp. El restaurante no puede adaptar el menú a la alergia a la proteína de la leche por posibilidad de trazas de lactosa.
Tatau es de esos restaurantes a los que ir una vez en la vida como mínimo. Si tienes una excusa para estar en Huesca —o incluso si no la tienes—, organiza tu visita en torno a una comida aquí. Y cuando termines, date un paseo por la plaza, entra a La Confianza y sube a ver San Pedro el Viejo. Huesca de verdad, en un solo plan.
¿Has estado en Tatau? Cuéntame en comentarios qué plato te ha marcado más. Y si estás pensando en ir, escríbeme y te cuento todo lo que necesitas saber.
