Almería es el último reducto de la tapa gratis en el Mediterráneo. Pides una cerveza y te ponen un plato. Sin preguntar, sin pagar extra. Y no hablamos de aceitunas: aquí te sirven tabernero (el pisto almeriense), gallopedro, gurullos, migas…
Cádiz huele a sal y a fritura. La ciudad más antigua de Occidente lleva tres mil años mirando al mar y eso se nota en cada plato que ponen en sus barras. Aquí el pescado se fríe con el aceite…
Málaga huele a sardinas asándose en la arena. Los espetos clavados en la orilla, el humo subiendo hacia el cielo, el sonido del mar de fondo... Es una imagen que define la esencia gastronómica de esta ciudad que ha sabido…
Huelva tiene un problema: nadie sabe lo bien que se come aquí. Mientras el mundo peregrina a otras ciudades andaluzas, esta capital discreta guarda algunos de los mejores productos de España casi en secreto. Las gambas blancas de Huelva compiten…
Jaén es la capital mundial del aceite de oliva virgen extra. Millones de olivos cubren sus sierras y valles, y ese oro líquido impregna cada plato que se sirve en sus tabernas. Aquí el aceite no es un ingrediente más:…
Teruel existe. Y no solo existe: tiene uno de los jamones con Denominación de Origen más apreciados de España, es la mayor productora de trufa negra del país, y su ternasco lleva décadas siendo referencia de la cocina aragonesa. Todo…
Segovia es sinónimo de cochinillo asado. Ese lechón que se corta con el borde del plato, con la piel crujiente como una galleta y la carne jugosa que se deshace en la boca. Es probablemente el plato más icónico de…
Vigo mira a las Rías Baixas, uno de los ecosistemas marinos más ricos del Atlántico. Aquí llegan cada día percebes, ostras, mejillones, almejas, nécoras, centollas y un marisco que nada tiene que envidiar al de ningún otro puerto del mundo.…
Pontevedra es la capital gallega que mejor ha sabido conservar su casco antiguo. Calles peatonales, plazas con soportales, cruceiros en cada esquina... Y en medio de todo eso, unas tabernas centenarias donde el pulpo, las zamburiñas y el lacón con…
Lleida tiene una obsesión: los caracoles. O mejor dicho, los cargols, como se dice en catalán. Cada mes de mayo, la ciudad celebra la Aplec del Cargol, la fiesta del caracol más grande del mundo, donde se consumen millones de…
